viernes, 27 de agosto de 2010

A.A

Habia poca luz, muy poca, pero entraba la suficiente por aquella puerta de su habitación.
 Ella estaba sola, esa es la costumbre.
Pero un breve calor se adueñó de su espalda recorriéndola de principio a fin. Miraba hacia adelante cuando sintió que unos brazos la rodeaban y vio que alguien estaba ahí formando una arruga más sobre las sábanas.
Esa su manera de ausentarse del mundo, y compartir esa ausencia con ese ser que le acompañaba durante muchos momentos y que la hacía feliz. No entiende como llegaron hasta ese lugar, pero lo que si entendía era que esas sábanas estaban arrugadas.


Si solo lo vio un dia por la calle, sentado en un banco, con una reflex en la mano. ¿Cómo es posible?


Eso solo fue el principio, el destino se encargó del resto.

Noe.

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