Guardo un nudo en el estómago y golondrinas que me lo recorren, la sensación de no haber hecho las cosas del todo bien, y unas ganas tremendas de en ocasiones, de huir, de desaparecer.
Y tengo la certeza de que diez mil kilómetros y un mes que queda podrán con todo, menos contigo. Por que la sensación de tenerte cerca es la que me hace fuerte y especial.
Y tengo la certeza de que diez mil kilómetros y un mes que queda podrán con todo, menos contigo. Por que la sensación de tenerte cerca es la que me hace fuerte y especial.
Pude cometer muchos errores, todos lo hacemos.
No quiero guardar recuerdos en la maleta que me llevan a un sitio nuevo cerca de ti, sin embargo, plasmarlos en una libreta, en fotos y en un blog me hacen estar lo suficiente satisfecha para saber lo que han significado en mi vida.
Unas puertas se cierran, otras se abren y aunque no se lo que me deparará el futuro, no puedo imaginármelo sin ti.
Que egoístas fuimos en algún momento de nuestras vidas. Nos quisimos demasiado, y aveces demasiado poco.
Ahora quisiéramos parar el tiempo, sin pensar que un día el tiempo se nos fue de las manos queriendo aprovecharlo tanto, lo siento. Solo necesitaba tus besos en la espalda cada noche para sentir que vivir junto a ti es maravilloso.
Te conocí en un momento extraño y las circustancias nos hicieron estar aquí y ahora. Jamás me arrepentería de las esperas, las llamadas, las lagrimas ni los desacuerdos imprevistos por que frente eso tengo la mejor historia de dos corazones extrañados que crearon un sentimiento mutuo, un amor de los de verdad, donde las caricias y las miradas lo decian todo; y mientras me quede eso, jamás permitiré que el miedo y la cobardía acaben con mi felicidad.
Hubo un momento en el que fue como si el verano hubiese dejado de ser verano, y sus noches estuvieran vacías.
Lo sentí, sentí no poder avanzar. Sentí no poder decir que por fin volvía a sentirme viva. Sentí que estuvieras detrás de cada canción que me saca las lágrimas. Lo sentí por mí, porque era mi corazón el que sentía que no paraba de perder batallas, porque eran mis días los que transcurrían a una velocidad de vértigo sin que nada aquí dentro cambiara lo más mínimo. Por que la velocidad no es algo que se acoplara jamás a nosotros.
Lo sentí, sentí no poder avanzar. Sentí no poder decir que por fin volvía a sentirme viva. Sentí que estuvieras detrás de cada canción que me saca las lágrimas. Lo sentí por mí, porque era mi corazón el que sentía que no paraba de perder batallas, porque eran mis días los que transcurrían a una velocidad de vértigo sin que nada aquí dentro cambiara lo más mínimo. Por que la velocidad no es algo que se acoplara jamás a nosotros.
Después de ese aviso comprendí que todos podemos equivocarnos y podemos superarlo estando juntos siendo felices. Y si algún día me preguntan les diré que fue aquel preciso instante en el que abrí los ojos, y me enamoré de lo que vi, un chico sentado en un banco con una reflex en sus manos con una gran historia por descubrir junto a él.
Por que a pesar de nuestras cosas hubiese buscado cualquier razón, el más mínimo motivo que me recordase cada día porqué sigo aquí, contigo. Y por supuesto, siempre lo hubiese encontrado.
Aprender contigo me ha hecho fuerte y hoy mas que nunca tengo claro que mi historia esta donde estes tú, por que quiero volver a pasar miles de veranos, diciembres, paseos , fotos , cenas, horas sentados en bancos , viajes por ciudades nuevas, descubrir nuestra curiosidad por Copenhague, tantas risas y piques que me hacen explotar, borracheras donde nos confesamos millones de cosas,la necesidad de un te quiero y quedarme dormida y esas miradas brillantes cuando veo tu cara al despertarme con la frase clave de todas las mañanas.
Y precisamente por todo eso,
Hoy te echo tanto de menos..
No hay comentarios:
Publicar un comentario