- ¿Cómo te sentiste cuándo una ola rompió el castillo de arena que tanto esfuerzo te costó?
- ........
Esa era la pregunta. Una simple cuestión, ¿no?. Tu podrías decirle que son las olas, qué tipos hay, cuando se producen y por qué. Podrías hablarle de las mareas. Sabrías explicarle qué es la arena y cuál es su procedencia. Incluso podrías decirle el significado de cada palabra, podrías inventarte una nueva sensación para esa frase. Pero no sabrías, no sabrías que se sentiría. Tal vez tristeza, frustración quizás, puede que alegría o esperanza. Pero no sabrías, no sabrías...
Tu sabes qué es el amor. Sabes el tipo de reacción que causa en las personas, sabes que es un sentimiento que ni se ve, ni se huele, ni se toca. Pero nunca has sentido nada parecido. No sabes que sensación causaría en tí mismo. No lo sabes. Si te preguntasen qué es el dolor, tambien sabrías definirlo. Podrías dejarlos impresionados con todos los tipos de enfermedades que conoces. Pero si la pregunta cambiase y en lugar de preguntarte, ¿Qué es el dolor?, te cuestionasen... ¿Qué se siente al ir a toda velocidad con tu bicicleta nueva, mientras el viento choca suave en tu piel y los rayos tenues del sol hacen brillar tu pelo, y mientras ríes y cantas y gritas con ellos, con tus amigos o mejor dicho tus compañeros de horas y días y momentos...?
Ahora dime, ¿a eso, que contestarías?.
Tu sabes qué es la lluvia. Y de nuevo, por qué se produce, incluso a qué distancia y con qué fuerza cae.
Pero si te dijese, ¿qué es lo que sientes al salir del cine un sábado noche y que te pille la lluvia por sorpresa?. Y empieces a correr, refugiándote bajo los pequeños toldos de las tiendas, en los portales de los edificios y así hasta que parece que escampa... pero llegas a tu casa empapado y aún así te sientes bien. Seguro que nunca has experimentado esa sensación de adrenalina cuando aprietas un timbre y echas a correr como un loco.
No sabrías, ¿verdad?. No sabrías decir que se sentiría entonces...
En realidad, no te envidio por todo lo que sabes. Te compadezco por lo que ignoras y por lo que tanto añoras. Te diría que ya va siendo hora, hora de que despiertes y vivas un rato. Hora de que experimentes por tí mismo todas las sensaciones de este mundo tan fantástico.
Y así, cuando de nuevo te pregunten por cualquier tema... Puedas responder con la razón de tus palabras ya vividas y no con miles de teoremas, sacados de libros inventados por cualquiera...

No te quieres dar cuenta, de que siempre nos queda algo por aprender. De que siempre, hay alguien que se cruza en nuestro camino para enseñarnos. Todas y cada una de las personas con las que nos cruzamos, son en realidad nuestro resultado. Lo que somos,
Crees conocer todo, pero solo lo crees.
Noelia Fortes.
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